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La estimulación entre los veintidós y veintitrés meses

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El niño ya va llegando a los dos años y su coordinación fina está tan desarrollada que es capaz de tomar un lápiz en su mano y realizar con él formas determinadas. Camina con seguridad y tiene un vocabulario de más de doscientas palabras que le facilitan mover  se en la vida cotidiana y relacionarse con quienes lo rodean.

Actividades para favorecer el desarrollo motriz

  • Cerca va de los dos años, el niño podrá comenzar a en  tender qué significa “arriba” y “abajo”. ¿Recuerda que en meses anteriores realizaron juntos tareas para desarrollar su motricidad, tales como moverse a diferentes velocidades, agacharse o saltar?
  • La idea en esta etapa es proseguir con ello, pero agregando las nociones antes mencionadas. Por ejemplo: “Ahora voy hada abajo, ahora voy hacía arriba”

Enséñele a jugar al caballito

Actividades para favorecer el desarrollo de la coordinación fina.

  • Su hijo ya tiene contacto con los lápices y el papel y ya ha hecho dibujos. Enseñe ahora a realizar determinadas figuras, por ejemplo, un círculo, una raya, etcétera. Para ello, tome su mano y guíesela, mientras repasa varias veces el mismo trazado.
  • Pídale que, la ayude a guardar su ropita. Coloque las prendas ya dobladas sobre la cama y pídale que se las alcance de a una para que usted las acomode en el cajón.
  • Nómbrele las prendas de manera tal de estimular también el desarrollo del lenguaje, por ejemplo: “Por favor alcánzame las medias”. Al igual que siempre que le pida algo, no olvide el “Por favor” ni el darle las gracias, una vez que el niño cumpla con el pedido.

Es hora de que su hijo comience a participar más de su personal. Va hace parte de eso durante el babo: ha aprendido a tomar el jabón y la esponja y a lavar algunas áreas de su cuerpo.

Ahora es tiempo de dar un paso más: lávele las manos y, en el momento de enjuagarlas, levántelo hasta la pileta y enséñele a enjuagárselas.

Actividades para favorecer el desarrollo del lenguaje

Si no lo ha hecho antes, su hijo comenzará a hacerle preguntas, generalmente vinculadas a su cotidianidad. Por ejemplo, si ustedes no tiñen una mascota y visitan con cierta regularidad una casa donde poseen un perro, es posible que el niño inquiera acerca de por qué no tienen uno. Si el pequeño come con regularidad una cierta golosina que es de su agrado, podrá preguntar: “¿Por qué es rico el caramelo?”. Contéstele siempre de la manera más sencilla posible, de modo tal que él pueda entenderla y, sobre todo, jamás deje de hacerlo. Nunca le diga: “Eso no es asunto tuyo” o “No te importa”. Tampoco duda la situación con un “eres muy chiquito para saberlo”. Toda pregunta tiene una respuesta adecuada a la edad del niño. Por supuesto, jamás le mienta.

Enséñele a contar. Lo más probable es que el pequeño aún no pueda entender de manera cabal qué significa algo tan abstracto como los números, pero sí puede ir aprendiendo el orden de éstos. Hágalo de manera práctica, para que el niño vea que los objetos de la realidad se pueden numerar. Por ejemplo, muéstrele una manzana y dígale. “Acá hay una manzanar’. Luego, agregue otra explíquele: “Ahora, hay dos manzanas”. Por supuesto, el viejo método de utilizar Los deditos del mismo niño, siempre resulta eficiente y bienvenido.

Actividades para favorecer el desarrollo social

Continúe con las actividades que venía realizando en meses pasados.

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